De bondad y de manipulación

Blog Es Justo

Cuando se argumenta con bondad, nadie puede estar en desacuerdo con el discurso.

Concordia, diálogo, banderas blancas y palomas de la paz son expresiones y símbolos que todos abrazamos y yo el primero.

Pero no nos engañemos.

La llamada al diálogo que hace un par de días empezó a propagarse como medio para resolver el problema catalán es demagogia y mentira al servicio de una intención política, por más que muchos de sus seguidores actúen de buena fe y sin reparar en ello.

Ahora que los golpistas se enfrentan al borde del precipicio, parte de una de las dos Españas de Machado es incapaz de cerrar filas con ella misma y con la otra, con tal de que el gobierno de la Nación no aparezca como vencedor en el restablecimiento del Estado de Derecho.

En oportuna connivencia con los movimientos antisistema y los partidos políticos en los que han cristalizado, algunos se envuelven en la bandera de la paz y el diálogo, no con la idea de practicarlos, sino con la de debilitar al gobierno con el que no comparten ideología.

El llamado problema catalán es el fondo del asunto. Y cuando toque abordarlo, sin duda, más diálogo, más negociación y más lo que haga falta.

Pero a día de hoy estamos inmersos en un golpe de Estado. En una violación de la Constitución y la Ley como medio para seguir imponiendo el supremacismo y el odio, callando y arrinconando al vecino hasta echarlo de su propio pueblo. Apartheid, adoctrinamiento e instrumentalización de niños, propagación del miedo, matonismo y asfixia personal y social del que piensa distinto.

En tal estado de cosas, no cabe diálogo distinto al que se entabla ante un tribunal de justicia. El resto es buenismo, tan bien intencionado como inútil y peligroso.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.