Las leyes no son orientativas

Blog Es Justo

Una de las piedras angulares de nuestro sistema de convivencia es el sometimiento de todos a la Ley.

El problema viene cuando contaminados por nuestra situación personal frente a la norma y tras interpretarla según nuestro propio punto de vista, normalmente ayuno de cualquier conocimiento técnico preciso a tal fin o, en el peor de los casos, según el proporcionado por cualquier leguleyo, nos obstinamos en imponer nuestro parecer al resto, tribunales incluidos.

Cada vez son más frecuentes estas situaciones, que encuentran notable repercusión en los medios de comunicación bajo el pretexto de ser expresión de tal o cual colectivo, corriente de pensamiento o reacción contra una autoproclamada injusticia. Su punto de mayor gravedad se alcanza cuando dichos comportamientos rebeldes los protagonizan quienes tienen responsabilidades públicas de gobierno o administración.

Lo peor de todo es que como sociedad no acabamos de interiorizar el valor del respeto a la norma, ni pienso que esté próximo que vayamos a hacerlo. Creo que es tarea propia de la educación, tanto familiar, como del sistema reglado. Y basta ver la actitud generalizada que tenemos frente a las normas en asunto tan cotidiano como el tráfico y la seguridad vial, para tener claro que no hay signos que permitan albergar la esperanza de que el problema vaya a mejorar.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.