Paren el mundo que me bajo

Blog Es Justo

Son distintas las causas previstas en la ley para suspender un juicio antes de su comienzo. No es infrecuente, sobre todo si litigan dos buenos abogados, que las partes alcancen un acuerdo antes de empezarlo. Tampoco es raro que alguien convocado a juicio no pueda acudir por razón de fuerza mayor. Y tantas otras.

Me quiero detener aquí sobre el momento oportuno para solicitar del tribunal la suspensión del juicio. Y tal debe ser el más inmediato posible a conocer la razón obstativa que sea.

No se trata de ver si concurre causa legal para acordar la suspensión, que suele darse, sino de si la parte solicitante podría haber hecho su comunicación con antelación suficiente para sustituir su juicio por otro. Y este segundo examen se suspende con desalentadora frecuencia.

Estamos todos de acuerdo en que la carga de trabajo que pesa sobre los tribunales supera la del que podrían abarcar de manera razonable. También en el valor de la impartición rápida de la justicia.

Desde esas premisas, resulta poco edificante asistir a solicitudes de suspensión de juicios que se presentan el mismo día en que habría de celebrarse.

Como abogado, he pasado muchos años esperando a las puertas de los juzgados que me llegara el turno de entrar a juicio. Precisamente por eso, como juez, procuro que los señalamientos no causen dilatadas esperas a los que tienen que acudir a ellos, aunque no siempre llegue a conseguirlo.

Pero sin la implicación solidaria de los representantes y defensores de los ciudadanos en la distribución de tiempos en la administración de justicia, surge la pregunta de si no es mejor asegurar que el tribunal no pierda un sólo minuto del tiempo que no tiene, aun a costa de la espera de quienes acuden a él para ser atendidos.

Mirar alrededor en la mayor parte de las dependencias administrativas de concurrencia pública, puede dar la respuesta.

No obstante, lo seguiré intentando.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.