A propósito de negociar

Blog Es Justo

La progresiva judicialización de la vida, evidencia el rotundo fracaso de la sociedad en la resolución de los problemas y, señaladamente, el de los profesionales de la justicia.

Cualquier abogado sabe, o debería saber, que escucharme dar la voz de audiencia pública en la sala de vistas, rubrica su incapacidad y la de su oponente para haber evitado el juicio. Y el juicio es, sin duda alguna, la peor de las soluciones posibles cualquiera que sea la controversia que manejen.

La enorme tasa de litigiosidad que nos asola tiene muchas y variadas causas. Y como esta reflexión no pasa de ser tal cosa y no un estudio doctrinal, me voy a limitar a señalar las que más me preocupan.

En primer lugar, la generalización de un estudio asistemático, parcial y ligero del ordenamiento jurídico, que coloca a sus operadores en el trance de enrocarse en sus posturas por simple ignorancia.

En segundo lugar, el empuje social hacia un modelo de discusión irracional en el que el triunfo de la propia postura se impone sobre cualquier posibilidad de negociación y transacción.

En tercer lugar, el refuerzo de la vinculación entre la subsistencia personal del abogado y la judicialización de los asuntos en que interviene como profesional, fruto del empobrecimiento causado por la crisis económica y el desplome y reducción numérica de la clase media con las alternativas de negocio que ello proporcionaba.

La solución, difícil. No atisbo una mejora de la calidad profesional de los intervinientes en la justicia, a partir de la desolación intelectual del país y la total falta de consenso en la cimentación del sistema educativo. Tampoco veo que la sociedad vaya a sustituir la telebasura, plagada de charlatanes esparciendo miseria intelectual y moral, por la lectura, el estudio y la reflexión. Y, en cuanto al modelo económico, parece que la caída de los paradigmas especulativos y de depredación, no van a dar paso a la construcción de un sistema basado en la sostenibilidad y la solidaridad, sino a alimentar la más trasnochada y descarnada lucha de clases.

En esta tesitura, no me extraña la generalización de la imposibilidad de negociar nada, tampoco la conformación de un gobierno.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.