La justicia, en las nubes

Blog Es Justo

En ocasiones, de chaval, volvía súbitamente a la realidad con el bufido de algún profesor que me bajaba de las nubes.

Lo digo porque hace un par de semanas que se puso en marcha en Teruel la presentación informática de escritos como parte del proceso para la consecución de un expediente judicial electrónico.

Sinceramente, y lo saben bien quienes me conocen, me gustaría que se me contara entre los partidarios incondicionales de la idea.

Lo malo es que la iniciativa llega tarde y mal.

Lo que funciona en el resto de la sociedad no es ya el soporte digital, que las empresas y muchos particulares usan de forma normal hace aproximadamente una década, sino la computación en la nube que permite el acceso a dicho soporte de forma deslocalizada y multiusuario, como por ejemplo sucede con la banca electrónica.

Además, la incorporación del material documental al manifiestamente mejorable programa de gestión de los Juzgados, impide acceder al mismo no ya desde fuera de las sedes judiciales, sino desde las propias salas de vistas del palacio de justicia. De los fiscales, abogados, procuradores, forenses o ciudadanos concernidos en cada expediente, ni hablamos.

De manera que, por mucho que uno sea un entusiasta de las nuevas tecnologías, lo único que hemos conseguido en este preciso momento es que los documentos que componían cada procedimiento y nos eran aportados por las partes, ahora los tengamos que imprimir a costa del contribuyente para poder tenerlos disponibles en los juicios, preguntar por ellos a los intervinientes y desplazarlos luego a casa para dictar las sentencias. Naturalmente a una cara y en blanco y negro.

Vaya, que el expediente electrónico, o es cloud, o no es expediente electrónico, nos pongamos como nos pongamos.

En fin, por lo que respecta a las nuevas tecnologías, no vislumbramos la nube, porque seguimos en ella.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.