Enemigos íntimos

Blog Es Justo

Durante los años en que ejercí la abogacía, traté de entablar la mejor relación posible con mis compañeros de profesión.

Independientemente de la obligación deontológica que ello comporta, tuve la suerte de cruzarme en el camino con magníficos profesionales, de los que aprendí muchísimo.

Afortunadamente, siguen siendo legión.

Por eso, nunca entendí que un Abogado pudiese hacer de la controversia que tenía entre manos cuestión propia y, mucho menos, caer en la desconsideración o la falta de respeto personal al compañero contrario.

Desde mi actual posición en estrados, tengo la ocasión de reforzar a diario la convicción de que la cualidad que distingue al buen abogado del abogado, es la bonhomía.

Lástima que ni esté de moda, ni sea una de las cualidades que el mercado señale como determinante a la hora de elegir letrado.

Pero los mejores abogados no lo ignoran y siguen haciendo de dicha virtud guía de su cotidiana labor profesional.

Y eso ayuda sobremanera a la resolución de los conflictos y a la paz social; en definitiva, a hacer justicia.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.