A por los jueces, oé

Blog Es Justo

Hablando de la utilización de los menores en los procesos de familia como arma arrojadiza contra el otro litigante, me ha llamado la atención una noticia de prensa que anuncia la querella de los progenitores contra los jueces que decidieron su caso.

En ese tipo de asuntos, en el que afortunadamente las decisiones de mutuo acuerdo son mayoría, los jueces nos vemos en la necesidad de tener que decidir sobre lo más íntimo de la convivencia entre los padres y sus hijos cuando los primeros no se ponen de acuerdo. Ahí es nada.

Nuestra decisión es recurrible a un Tribunal colegiado compuesto por otros tres jueces. Y, en ocasiones, el fallo de éste lo es ante un tercer Tribunal, Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma o Supremo. Tribunal Constitucional e instancias internacionales aparte.

Con todo, hay quienes dedican todas sus energías y recursos a intentar hacer la vida imposible a la persona a la que un día quisieron. Diga lo que diga el Juez, el Tribunal de Apelación, el Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma, el Supremo, el Constitucional o Rita La Cantaora.

Desde la convicción de que la razón sólo les asiste a ellos, de que el otro es una influencia nefasta para su prole común y de que sólo su destrucción les devolverá la paz que un día les hurtó, no les resulta difícil convertir al juez en el chivo expiatorio de sus problemas.

Pues nada. Sepan que además de penalmente, respondemos de nuestras decisiones civil y disciplinariamente, Y también ante nuestra conciencia, con la que tenemos que irnos a dormir todas las noches.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.