Don erre que erre

Blog Es Justo

En juicios declarativos cuya cuantía no supera los 2.000 €, los ciudadanos pueden acudir al juez, sin procurador que los represente, ni abogado que los defienda.

La autodefensa es la opción más arriesgada de las posibles, pero cada cual es muy dueño de defender su vida y hacienda como le plazca o como pueda, considerando lo cada vez más inaccesible de la justicia, desde el punto de vista económico.

El caso es que cuando aparece por la sala de vistas un ciudadano ejercitando su autodefensa, tengo que detenerme a explicarle el contenido de cada fase por la que va a pasar el juicio, para que pueda actuar en ella conforme a las reglas legales.

Pero como todos han visto películas de juicios americanos y, lo que es peor, telebasura española de mediodía judicializando cualquier disputa de vecindonas, ajustar el desarrollo del juicio a sus reglas legales, se torna en no pocas ocasiones tarea auténticamente titánica.

Sea como fuere el fondo del asunto, suele mostrar el perfil de alguien tan indignado por una injusticia, que se decide a llegar hasta el juez para que se la remedie, aunque sea solo y teniendo que vencer las no pocas dificultades que se presentan en su camino hasta la sala de vistas.

De modo que procuro que el ciudadano se vuelva a su casa con la seguridad de que le he escuchado y de que decidiré su asunto como si fuera el más importante de todos, porque como para él lo es, para mí también.

Así que voy a seguir estudiando como resolver uno de esos asuntos, aunque sea fin de semana.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.