Más vale un mal arreglo que un buen pleito

Blog Es Justo

Hoy he terminado la mañana con otros cinco juicios civiles celebrados. De ellos, tres se han resuelto por acuerdo entre las partes.

Y es que resulta a todas luces evidente la bondad de resolver los conflictos amistosamente.

Antes de empezar el juicio me reúno con los abogados de las partes para explorar si hay alguna forma de salvar la distancia que separa a sus clientes. Lo más delicado de la tarea es no transmitirles mensaje alguno que les pueda llevar a interpretar que tengo una idea preconcebida sobre la decisión del asunto. De modo que me centro en ver si hay alguna alternativa que no hubieran considerado ya ellos mismos.

Cada conversación es un mundo, pero todas tienen en común la necesidad de disponer del tiempo necesario para no atropellarla y poder propiciar así el acuerdo. Tiempo que es de lo que se nos priva, con un número de jueces muy por debajo de los necesarios para resolver el número de asuntos que tenemos encomendados.

Aún así, recuerdo alguna sesión de más de tres horas de conversaciones.

Resolver un asunto por acuerdo de sus interesados es, inequívocamente, la mejor manera de terminarlo.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.