En ocasiones veo muertos

Blog Es Justo

A lo largo del día he recordado en varias ocasiones la noticia que conocí momentos antes de acostarme, de que un niño de seis años murió atropellado durante la cabalgata de Reyes de Málaga. Era hijo de un médico forense.

Durante nuestro servicio de guardia, cumplimos la misión de acudir donde aparece una persona fallecida respecto de la que un médico no ha certificado su defunción, por no conocer las circunstancias exactas en las que se ha producido. La ley las llama muertes violentas o sospechosas de criminalidad. Nos acompaña la policía judicial, la policía científica y el médico forense.

La mayor parte de las veces se trata de una muerte natural; nada ajeno a nuestra finitud.

Otras, la persona ha tomado la decisión de irse. Libre y voluntariamente ha puesto punto final a su vida.

Pero también ha podido acontecer el óbito por razón de un accidente o de la causación deliberada.

En todos los casos investigamos la identidad de la persona fallecida y las circunstancias en que le sobrevino la muerte, hasta su total esclarecimiento.

Es una tarea dura, desagradable, a la que nunca te acostumbras y que tenemos que encarar con harta frecuencia.

Descanse en paz el pequeño hijo de mi compañero.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Autor: Jorge Cañadas

Magistrado. Profesor Tutor UNED Teruel.